Sigue aquel sentimiento de desprecio a lo usual, donde el conflicto es constante. Continúa el sentido del retar y cuestionar.
La crítica será base para todo eso que se aprieta en tu cabeza.

mercredi 29 mai 2013

La paz, más allá del conflicto

Los diálogos de paz entre el gobierno y las FARC iniciaron en septiembre del año pasado y tienen como fecha límite, establecida por Juan Manuel Santos, el noviembre de este año.
Ante esto se puede decir que la paz que busca el gobierno y las FARC, y que anhelan tantos colombianos, no puede estar sujeta a pretensiones políticas. Por ello, se debe buscar una paz que exista más allá de las meras políticas del gobierno de turno por medio de la efectuación de cambios estructurales. No puede ser buscar la paz como sea, ni que esté subordinada a una reelección. Enfatizo, la paz la hemos de buscar con cambios estructurales, que aseguren que no reincidiremos de nuevo en un conflicto.

Ya ha sido histórica la situación de búsqueda de paz en ánimos de solo buscar la paz (lista de diálogos de paz). Los gobiernos que han intentado llegar a una resolución del conflicto han tenido una falta de reflexión, o bien se han prescrito en una usual tendencia de la política colombiana de no pretender cambiar los problemas en tanto se beneficien de estos. Belisario Betancur, Andrés Pastrana y hasta Álvaro Uribe, han hecho de procesos de paz una decepción entera para el país. Para Uribe sí se logró una firma, pero no un completo cese de operaciones por parte de los paramilitares. 
¿Por que sucede esto? Porque no se ha buscado un cambio verdadero. Porque la guerrillla o, en caso de Uribe, los paramilitares, no han visto un cambio estructural. Mejor dicho, los desgraciados marranos que le mataron a Manuel Marulanda siguen perdidos y parece que nadie más que a los guerrilleros le importa.
La guerrilla busca una paz que centrada en solucionar los conflictos sociales y económicos que iniciaron el conflicto, mientras que el gobierno una paz que acabe inmediatamente con las armas y con el narcotráfico. Haciendo un análisis de los discursos en que se anuncia el inicio de los diálogos, se halla esto. Juan Manuel Santos, en su discurso (ver video), se centra en las consecuencias del conflicto, las víctimas y la supuesta prosperidad del país. Distinto a la guerrilla, (ver discurso Timochenko) que se centra en los problemas estructurales, que anota que serán los discursos. Ambos difieren en su definición de la paz y los medios para llegar a ella, y así no llegaremos a ninguna paz, porque no es lo mismo la paz y la firma de la paz.

En el discurso de Juan Manuel Santos, como se ha dicho, se centra en una paz inmediata. Frente al conflicto, toma que los mayores causantes son el narcotráfico y otros problemas económicos que nunca separa de su visión globalista y de búsqueda de inversión extranjera. Y si bien lo que dice no es falso, el problema es que se focaliza en cambios coyunturales. Se centra en la malicia del narcotráfico y la violencia de las FARC. Determina que son las dos grandes causas del conflicto, notando este como un gran problema sin ir al inicio histórico del mismo.

¿Se puede llegar a una paz? Es posible, pero solo si dejamos de lado las diferencias y hallamos una misma definición de lo que es la paz. Además, el pueblo debe estar de acuerdo con las medidas. Si va a haber un perdón, el pueblo debe aceptar dicho perdón. Esto es así porque en todo proceso de paz se ha de dar un protagonismo a uno de tres factores: la justiticia, la verdad o la reparación. Entonces estará en manos de todos los colombianos aceptar o rechazar medidas. Si se perdona, no puede ser a medias, hemos de perdonar todos de la misma manera. Así ha sucedido en Suráfrica (leer sobre la paz en ese país)  donde se ha llegado a una paz por medio del perdón y olvido de todas las atrocidades que ocurrieron alguna vez, pero lograron esto porque había congruencia entre lo firmado y lo que anhelaba el pueblo. También en Irlanda se ha llegado a una paz de perdón, acompañada de penas alternativas para los partícipes del conflicto. En los dos casos ha habido una congruencia entre la necesidad de cambios estructurales y las medidas que se toman para llegar a una paz, no inmediata, sino duradera.

Finalmente, no podemos dejar caer en la búsqueda de la inmediatez este proceso de paz. Ya Santos y Timochenko lo han dicho: están dadas las condiciones para la paz. Sin embargo, no puede ser una paz cualquiera, debe ser una paz que busca cambios estructurales, que tenga el mismo significado para el gobierno, la guerrilla y la sociedad civil. Solo esquivando los tropiezos de los malentendidos y de los intereses privados, lograremos construir una paz para que los hijos colombianos no tengan que presenciar la maldad y la perversidad en la que puede caer un pueblo en conflicto.

mardi 7 mai 2013

Contraargumento y argumentos secundarios (matrimonio igualitario)

Contraargumento:

El senador del PIN Edgar Espíndola, ferviente opositor al matrimonio igualitario, ha dicho que aprobar el matrimonio homosexual sería abrir la puerta para la zoofilia, la necrofilia y la pedofilia. Determina esto debido a que gracias a que se reglamenten las prácticas homosexuales, también habrían de reglamentarse todas las demás prácticas menos convencionales. Por ello, trata que legislar sobre las tendencias sexuales de las minorías es un camino del modernismo que no se ha de dar en Colombia, como una copia de los demás países que han aprobado el matrimonio de personas del mismo sexo.


Argumentos secundarios:

-Negar el matrimonio igualitario equivale a vulnerar los derechos de las personas de distintas preferencias sexuales.

-La vulneración de los derechos de la comunidad homosexual es un reflejo de discriminación a nivel cultural.
(Como se ha visto ya en el congreso, donde en búsqueda de voz en el congreso, un activista de la comunidad LGBTI fue agredido verbalmente cuando le llamaron, en pleno escenario máximo de democracia, "marica").

-La comunidad homosexual está siendo excluída intencionalmente de una justa representación política.

-Un miembro de la comunidad homosexual, trata sobre cómo no puede declararse abiertamente homosexual debido a la posibilidad de ser agredido de alguna forma. Afirma que puede ser tratado de manera distinta en el trabajo e incluso puede llegar a perderlo por su orientación sexual.

-Esta políticas colombianas, que afecta el plano moral, se rige primariamente por ideas conservadoras que se relacionan directamente con la poca apertura hacia excepciones y minorías.
(Esto puede guíar con facilidad a la discriminación, siendo un reflejo cultural de agresión en contra de la minoría en cuestión en vez de reaccionismo de defensa de las costumbres).

dimanche 7 avril 2013

Se complementan: hombre con hombre y mujer con mujer y hombre con mujer...


El matrimonio entre parejas de mismo sexo es una polémica tratada desde hace unos años, aquí y en varios países del mundo. Pero ahora, en Colombia,  se intensifica la trifulca ideológica en la que se hallan los que favorecen la legislación del matrimonio homosexual y aquellos que la condenan.

Y es que mientras los notarios se encuentran despistados sobre si casar o no a las parejas homosexuales, y la población conservadora y los funcionarios de mismo talante se revientan las cabezas con el tema, las personas de distintas preferencias sexuales esperan a que se les oiga como seres humanos iguales. Es ante estos temas que parece que nuestro Estado, laico desde el noventa y uno, no se separa de la sociedad que, con casi un noventa por ciento de católicos, se atañe con dureza al conservadurismo (no como partido político sino como mentalidad).
El monseñor Pedro Rubiano, representante de la iglesia católica, declara que el matrimonio homosexual es un “absurdo”, porque ha de ser entre un hombre y una mujer. Este testimonio no es ni único ni original. En la sentencia C-577 del 2011 ya se ha hecho una revisión de la legislación previa y la frase “entre hombre y mujer”, al referirse al matrimonio, resalta unas ciento cincuenta veces dentro del documento. Por esto, no hay duda de que en la sociedad y en el Estado hay todo un bagaje de conservadurismo del cual será complicado alejarse.

Las acciones hablan por nosotros, y que a un activista de los derechos de los homosexuales le griten “marica” en el congreso, muestra la intolerancia que aún fluye por la mentalidad de tantos colombianos. Si es en el gran escenario de la democracia donde ocurren hechos como estos, ¿qué será de la vida cotidiana?
Aquí hay un problema de trasfondo del matrimonio, y es la aceptación de la sociedad a los homosexuales. Un miembro de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) cuyo nombre no se menciona aquí, pero se le dirá Mario, halla dificultad en la vida día a día. Mario no puede desarrollar libremente su personalidad, lo cual es un derecho esclarecido en la constitución que nos rige, ni sus preferencias emotivas y sexuales más que con sus amigos más cercanos. En el trabajo debe mantenerse en un perfil bajo debido a que si se muestra como homosexual, recibirá distintos tratos y hasta peligra a que lo despidan, lo cual dice porque ya le ha ocurrido.

Sí que el matrimonio es la cúpula, pero la aceptación a los homosexuales tiene grandes bases que esperan ser fundadas, en intento de alejarse de las ridiculeces como las que ya ha mencionado el senador del PIN Edgar Espíndola, quien ha dicho que aprobar el matrimonio homosexual sería abrir la puerta para la zoofilia, la necrofilia y la pedofilia. Mario se ríe ante esto, se ríe y la rabia lo acongoja a la vez. A quien escribe esto también le sucede, pues parece que la mente cerrada y la tontería siguen reinando en el país.
Habrá que darles algo de pollo a esta clase de funcionarios para ver si se disponen a aceptar y respetar la diversidad que hay en nuestra sociedad y cultura.