Los
diálogos de paz entre el gobierno y las FARC iniciaron en septiembre del año
pasado y tienen como fecha límite, establecida por Juan Manuel Santos, el noviembre de este año.
Ante
esto se puede decir que la paz que busca el gobierno y las FARC, y que anhelan
tantos colombianos, no puede estar sujeta a pretensiones políticas. Por ello,
se debe buscar una paz que exista más allá de las meras políticas del gobierno
de turno por medio de la efectuación de cambios estructurales. No puede ser buscar
la paz como sea, ni que esté subordinada a una reelección. Enfatizo, la paz la
hemos de buscar con cambios estructurales, que aseguren que no reincidiremos de
nuevo en un conflicto.
Ya
ha sido histórica la situación de búsqueda de paz en ánimos de solo buscar la
paz (lista de diálogos de paz). Los gobiernos que han
intentado llegar a una resolución del conflicto han tenido una falta de reflexión, o bien se han prescrito en una usual tendencia de la política colombiana de no pretender cambiar los problemas en tanto se beneficien de estos. Belisario Betancur, Andrés Pastrana y hasta Álvaro Uribe, han hecho de procesos de paz una decepción entera para el país. Para Uribe sí se logró una firma, pero no un completo cese de operaciones por parte de los paramilitares.
¿Por que sucede esto? Porque no se ha buscado un cambio verdadero. Porque la guerrillla o, en caso de Uribe, los paramilitares, no han visto un cambio estructural. Mejor dicho, los desgraciados marranos que le mataron a Manuel Marulanda siguen perdidos y parece que nadie más que a los guerrilleros le importa.
La guerrilla busca una paz que centrada en solucionar los conflictos sociales y económicos que iniciaron el conflicto, mientras que el gobierno una paz que acabe inmediatamente con las armas y con el narcotráfico. Haciendo un análisis de los discursos en que se anuncia el inicio de los diálogos, se halla esto. Juan Manuel Santos, en su discurso (ver video), se centra en las consecuencias del conflicto, las víctimas y la supuesta prosperidad del país. Distinto a la guerrilla, (ver discurso Timochenko) que se centra en los problemas estructurales, que anota que serán los discursos. Ambos difieren en su definición de la paz y los medios para llegar a ella, y así no llegaremos a ninguna paz, porque no es lo mismo la paz y la firma de la paz.
En el discurso de Juan Manuel Santos, como se ha dicho, se centra en una paz inmediata. Frente al conflicto, toma que los mayores causantes son el narcotráfico y otros problemas económicos que nunca separa de su visión globalista y de búsqueda de inversión extranjera. Y si bien lo que dice no es falso, el problema es que se focaliza en cambios coyunturales. Se centra en la malicia del narcotráfico y la violencia de las FARC. Determina que son las dos grandes causas del conflicto, notando este como un gran problema sin ir al inicio histórico del mismo.
¿Se puede llegar a una paz? Es posible, pero solo si dejamos de lado las diferencias y hallamos una misma definición de lo que es la paz. Además, el pueblo debe estar de acuerdo con las medidas. Si va a haber un perdón, el pueblo debe aceptar dicho perdón. Esto es así porque en todo proceso de paz se ha de dar un protagonismo a uno de tres factores: la justiticia, la verdad o la reparación. Entonces estará en manos de todos los colombianos aceptar o rechazar medidas. Si se perdona, no puede ser a medias, hemos de perdonar todos de la misma manera. Así ha sucedido en Suráfrica (leer sobre la paz en ese país) donde se ha llegado a una paz por medio del perdón y olvido de todas las atrocidades que ocurrieron alguna vez, pero lograron esto porque había congruencia entre lo firmado y lo que anhelaba el pueblo. También en Irlanda se ha llegado a una paz de perdón, acompañada de penas alternativas para los partícipes del conflicto. En los dos casos ha habido una congruencia entre la necesidad de cambios estructurales y las medidas que se toman para llegar a una paz, no inmediata, sino duradera.
Finalmente, no podemos dejar caer en la búsqueda de la inmediatez este proceso de paz. Ya Santos y Timochenko lo han dicho: están dadas las condiciones para la paz. Sin embargo, no puede ser una paz cualquiera, debe ser una paz que busca cambios estructurales, que tenga el mismo significado para el gobierno, la guerrilla y la sociedad civil. Solo esquivando los tropiezos de los malentendidos y de los intereses privados, lograremos construir una paz para que los hijos colombianos no tengan que presenciar la maldad y la perversidad en la que puede caer un pueblo en conflicto.